Liderazgo y carácter para Colombia.

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¡El líder que necesita Colombia!

Es hora de pasar de las promesas y los discursos a los hechos. Debemos recobrar el valor de la palabra empeñada para que lo que se dice se haga. Por su experiencia, compromiso, trabajo y pulcritud en el manejo de los recursos públicos, Germán Vargas Lleras es el líder que necesita Colombia.

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Como colombianos, tenemos que tener claro que el futuro lo construimos entre todos y desde hoy. Unidos  debemos afrontar con decisión los retos que afronta el país, que no son pocos.  Colombia, más que nunca, necesita de un líder con carácter pero democrático, efectivo y preparado para tomar las riendas que permitan construir un mejor país con oportunidades para todos.
 
Germán Vargas Lleras, un hombre de mil batallas, como todos los colombianos, entiende los desafíos a los que nos enfrentamos y tiene la experiencia y el talante para enfrentarlos con acción, compromiso y firmeza.
 
Su destacada carrera política de varias décadas, que comenzó con apenas 19 años como concejal del pequeño municipio de Bojacá, en Cundinamarca, le han permitido conocer en detalle el funcionamiento del Estado colombiano y las necesidades y principales problemáticas de todas las regiones del país.
 
Germán Vargas Lleras, en todos los cargos que ha ocupado, siempre ha sido reconocido como el mejor. Mejor concejal, mejor senador, mejor ministro… su línea de acción y trabajo siempre ha abarcado variados temas pero haciendo énfasis en los que le dan herramientas al Estado para combatir todas las modalidades de criminalidad, incluidas las mafias del narcotráfico, los grupos paramilitares, las guerrillas, la corrupción. Entre las normas de las que fue autor, ponente o impulsó como Ministro, están las de extinción de dominio, la que revivió la extradición, los Estatutos anticorrupción.
 
Cundo todo el país lo reconocía como un destacado legislador, Vargas Lleras dio un salto cualitativo y demostró que todo ese talante de estadista lo podía poner en practica desde el Ejecutivo. Y Así lo hizo. Descrestó a propios y extraños por su capacidad para concretar obras en beneficio de los más necesitados: ideólogo y ejecutor del programa de Vivienda Gratis lo consolidaron como un hombre que cumple lo que promete. Igual pasó con los cientos de proyectos de acueducto y alcantarillado que les llevaron agua potable y saneamiento básico a millones de colombianos que no contaban con estos servicios.
 
Ya como vicepresidente de la República, su vocación de ejecutor la amplió al sector de la infraestructura del transporte. Ostentando este cargo, volvió a recorrer el país una y otra vez, definiendo proyectos y supervisando avances de obras en carreteras, puentes, túneles, puertos, aeropuertos, que hoy están en servicio o en plena ejecución para el disfrute de todos los colombianos. Las obras están ahí, son reales, se ven y hacen de Colombia un país más conectado entre regiones y más competitivo.
 
Ver la cara de un niño que por fin puede bañarse con agua potable en un municipio olvidado donde el acueducto era un sueño, o la felicidad de una familia que por fin puede descansar bajo un techo propio, o las mejores condiciones de un campesino que cuenta con mejores vías para sacar sus productos, son la mejor recompensa que motivan a Germán Vargas Lleras a trabajar día a día y sin descanso, para hacer de Colombia un país más equitativo.

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