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Después de 50 años, el agua dejó de ser una promesa para Quibdó y Carmen de Bolívar

Por más de medio siglo, dos poblaciones emblemáticas del país padecieron escasez de agua por el olvido del Estado. Un trabajo sin precedentes les devolvió sus derechos.

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El despilfarro de recursos, la corrupción y la falta de planeación eran hasta hace poco lo común en el servicio de acueducto y alcantarillado de municipios del país como Quibdó y Carmen de Bolívar. 
 
En la capital del departamento del Chocó, con un rezago de más de 50 años en infraestructura, la cobertura apenas llegaba al 35 por ciento. Era una situación inaceptable para sus habitantes afrocolombianos. 
 
En el segundo, un municipio azotado por la violencia y la politiquería, sus 56 mil habitantes nunca habían tenido acueducto, a pesar de las promesas eternas de los gobernantes de turno.
 
Desde 2014, gracias al liderazgo de Germán Vargas Lleras desde el Gobierno Nacional, un cambio se hizo posible. Por fin se vieron llegar los tubos y mangueras modernas, la maquinaria pesada y los obreros a estos pueblos. De las llaves salió, por fin, el agua que hoy refresca y favorece a miles de sus vecinos. 
 
¿Cómo se logró? Vargas, con la confianza del presidente Juan Manuel Santos, promovió a nivel nacional la reorganización del sector de agua potable, impulsó normas más adecuadas e implementó modelos de contratación que acabaron con la corrupción.  
 
Más allá del tema jurídico y normativo, esta labor sin precedentes en la historia del país no se hubiera podido ejecutar sin el liderazgo, la firmeza, y la transparencia con que el exvicepresidente hizo seguimiento a las obras, los presupuestos, e inspeccionó el trabajo de las alcaldías locales. 
 
Esta labor titánica, que se traduce hoy en 1.458 proyectos de este tipo por todo el país, se ve reflejada en el bienestar que traerá el futuro a los quibdoseños y carmeros, bajo la consigna de no más promesas, sino hechos.
 
Providencia: del olvido al futuro
 
Uno de los lugares más hermosos de Colombia, pero olvidado durante generaciones, hoy también disfruta de un acueducto moderno, en reemplazo de las tuberías obsoletas que causaban un desperdicio de agua del 70 por ciento. 
 
La construcción aumentó la cobertura de agua potable al 82 por ciento, en beneficio de los 1010 habitantes de Providencia y Santa Catalina, quienes cuentan hoy con suministro las 24 horas del día, los siete días de la semana.
 
En total, se invirtieron 18.559 millones de pesos para beneficiar a esta población turística de Colombia 

Se parte del cambio